Mereces zapatos que te lleven a lugares bonitos.

Ese momento de la vida en el que palo tras palo sientes que es imposible respirar. Que no te has recuperado de uno cuando te han venido tres más. Cuando piensas que te has hecho tan pequeñx que el mundo es demasiado inmenso y que no tienes fuerzas para seguir luchando. Para demostrar la valentía y fuerza que te caracteriza y por la que tanta gente te idolatra.

Las personas fuertes también se rompen y a veces es incluso necesario. Romperse, quedarse en ruinas. Y de esos escombros, volver a reconstruirse pero con un pegamento mágico, mejor, más fuerte, testado. Eso sí, hay que ser selectivos, habrá escombros que reutilizar y habrá otros que sustituir. No porque hayan quedado inutilizables, si no porque serían puntos débiles que no debería tener nuestrx nuevx “YO”.

Mereces romperte, mereces estar triste. Como dice @labenitoescribe, permítete una tarde triste. Yo soy de decir, llora, pero no más de 10 minutos, es inútil pasado ese tiempo. Y lo tengo comprobado.

Mereces quererte y que te quieran, pero sin buscar la aprobación de otras personas en lo que haces. Tú eres dueñx de tus pasos. Sólo así llorarás por ti mismx.

Mereces zapatos de colores en días de lluvia. Mereces zapatos que te lleven a lugares bonitos.

Hoy además os dejo como recomendación una canción de mis favoritas de Iván Ferreiro :

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Para la lluvia, zapatos de colores.

Qué poco me gustan los días de lluvia… me ponen muy nerviosa. Y desgraciadamente es algo que me toca vivir casi a diario puesto que estoy pasando una temporada en Irlanda. No es miedo, no sé muy bien cómo expresar ese sentimiento. Será que cuando llueve se mojan los zapatos…

Lo peor de la lluvia es cuando te contagia su sentimiento, cuando hace que también llueva dentro de ti. Ese pesar, ese no encontrarse o verlo todo nublado. Aún así, días lluviosos también son necesarios en nuestras vidas. Hacen que valoremos los días soleados de una manera más amable.

Me encanta ver cómo mi sobrino se desvive por pisar charcos, le da igual mojarse, lo hace con ilusión. Seguramente por inconsciencia, por no pensar en la consecuencia que eso conlleva. O simplemente porque le divierte. Creo que ese aspecto olvidado en el/la niñx que deberíamos llevar dentro, tendríamos que sacarlx a relucir en nuestro día a día.

Nos da miedo lanzarnos a hacer algo pensando en qué pasara. Lo consultamos, lo meditamos y lo volvemos a consultar. Como si necesitáramos la aprobación de alguien ajeno para tomar esa decisión. ¿Te has parado a pensar si esa persona se hará responsable de las consecuencias de tu decisión? Nos empeñamos en ser seres dependientes cuando todas las respuestas están en nosotrxs mismxs. Nos empeñamos en creer que si otrx lo piensa así, será lo correcto. Pero, ¿Es lo mejor para nosotrxs?

Una decisión que tomar. El consejo que yo doy es consúltalo con pocas personas y muy cercanas, que te conozcan bien. Escúchalas y piensa en sus posiciones y su por qué. Analízalas pero que nada cambie tu posición de forma subjetiva. Solamente, valora otros puntos de vista para ver si a ti se te escapa algo. Por último, ¡Lánzate y decide! Te aseguro que nunca será un fracaso, siempre será aprendizaje.

Así que para nuestros lluviosos días, mucha iniciativa y nuestros zapatos de colores!

Estrenemos ese par de zapatos.

Bueno pues aquí estoy… al final me he decidido con un pequeño empujoncito de “Arquitécnica Estresada“. La verdad es que soy principiante en este mundo a la hora de ser yo misma la que comparta sus palabras, pero admiro, sigo y persigo a la gente que se dedica a colgar posts sobre sus propias reflexiones. Por ello, me surge una gran inquietud por compartir, por hacer visible y por saber lo que se siente. No sé si será un éxito o un fracaso, no tengo la menor idea. Pero es lo que me nace hacer en estos momentos y lo hago con ilusión.

El nombre “No sin mis zapatos” tiene amplitud en su significado, se trata de algo muy ambiguo, que parte desde algo meramente literal a algo más metafórico que se irá descubriendo a lo largo de la línea de los posts que espero que sean interesantes y enriquecedores.

Por lo pronto, no puedo más que decir “Bienvenidos a este nuevo camino, estrenemos ese par de zapatos”.